FAR blog
miércoles, junio 16, 2010
martes, abril 20, 2010
Hazlo rápido
No hablaré de nada nuevo. De hecho la extensión del comentario se remitirá al título. Rapidez, instantaneidad, facilismo?
La primera vez que oí hablar de San Expedito, pensé que se trataba de una especie de supermercado o un servicio del tipo "Sencillito", pero no. Resulta que nuestra sociedad tiene tiempo para nada, ni para sus pares y menos para su espiritualidad. Según Wiki, este santo tiene data en Chile a fines del siglo XVII, pero por qué su fama se hizo tan corrosivamente explosiva?... ah, nuestra idiosincrasia: "para qué hacerlo de la forma correcta, si se puede hacer como las reverendas".
Cuántas de nuestras leyes se habrán aprobado con su bendición, cuánta infraestructura habrá hecha por un maestro, y en su generación por una consructora, devotos a las "causas rápidas". El terremoto nos demostró lo falso que somos, que todos tenemos conciencia de adobe y que el mar no hizo más que vomitar sobre nuestra hipocresía (sí, es cierto... llamarlo t(u)sunami suena más circunstancial y técnico). Todo sobre la marcha, al carajo los estándares, dame un poco de plata y en un rato te hago tu progreso. La falta de criterio es hermana de la falta de dignidad.
La sociedad de la instantaneidad no podía tener mejor patrono, nuestro país no podía tener un santo más idóneo al que prender velas... para qué nos contaron tantas veces el cuento de la caperucita y su errada elección del camino más corto? "Pa qué hacer mandas?, un par de rezos al calendario de bolsillo de Saint Faster y fuimos" Demosle un poco de dignidad al tiempo, a la prudencia, a la mesura y en el más personal de los casos, a la esperanza.
Como debo ser eficaz, sólo tengo que retener tu atención hasta aquí, y despedirme diciendo que enmendarse a San Expedito es como rendir tributo a la impaciencia humana.
PD (sabían porqué el golpe de estado debía ser rápido y sin demoras? Porque San Expedito es protector de los militares pueh!... y de los jóvenes y estudiantes... uf, linda combinación)
La primera vez que oí hablar de San Expedito, pensé que se trataba de una especie de supermercado o un servicio del tipo "Sencillito", pero no. Resulta que nuestra sociedad tiene tiempo para nada, ni para sus pares y menos para su espiritualidad. Según Wiki, este santo tiene data en Chile a fines del siglo XVII, pero por qué su fama se hizo tan corrosivamente explosiva?... ah, nuestra idiosincrasia: "para qué hacerlo de la forma correcta, si se puede hacer como las reverendas".
Cuántas de nuestras leyes se habrán aprobado con su bendición, cuánta infraestructura habrá hecha por un maestro, y en su generación por una consructora, devotos a las "causas rápidas". El terremoto nos demostró lo falso que somos, que todos tenemos conciencia de adobe y que el mar no hizo más que vomitar sobre nuestra hipocresía (sí, es cierto... llamarlo t(u)sunami suena más circunstancial y técnico). Todo sobre la marcha, al carajo los estándares, dame un poco de plata y en un rato te hago tu progreso. La falta de criterio es hermana de la falta de dignidad.
La sociedad de la instantaneidad no podía tener mejor patrono, nuestro país no podía tener un santo más idóneo al que prender velas... para qué nos contaron tantas veces el cuento de la caperucita y su errada elección del camino más corto? "Pa qué hacer mandas?, un par de rezos al calendario de bolsillo de Saint Faster y fuimos" Demosle un poco de dignidad al tiempo, a la prudencia, a la mesura y en el más personal de los casos, a la esperanza.
Como debo ser eficaz, sólo tengo que retener tu atención hasta aquí, y despedirme diciendo que enmendarse a San Expedito es como rendir tributo a la impaciencia humana.
PD (sabían porqué el golpe de estado debía ser rápido y sin demoras? Porque San Expedito es protector de los militares pueh!... y de los jóvenes y estudiantes... uf, linda combinación)
lunes, agosto 31, 2009
Cosas que me dan risa....
El baño de hombres
Ir al baño es la necesidad más básica después de comer. Es un momento de privacidad y confortabilidad más placentero al que se accede todos los días... ahora entiendo al Profesor Rosa cuando decía "sabe Guru Guru me voy dar un gusto, voy a echar la meá". Pero qué pasa cuando ese momento de encuentro entre el hombre y su naturaleza se ve circunstancialmente perturbado y/o invadido?

El más clásico ejemplo de baño público es lo que llamo "El peor baño de Escocia", aquí pertenecen aquellos cubículos que en vez de baño, propiamente tal, sólo tienen algo de meadero colectivo (porque claramente nadie se bañaría allí). Y ahí estás: con las zapatillas casi humedeciendo de tanta agua mezclada con tierra aconchada y pequeñas piedras que hay en el suelo, con una luz intermitente en el techo que le da un efecto discoteque, rodeado de azulejos blancos más rayados que sala de colegio municipal, el lavamanos tira agua para todos lados, obviamente no hay espejo o sólo queda una esquina de él y frente a tí, el único W.C que parece que alguna vez tuvo una puerta. Todas estas señales te indicarán que estás en los hijos bastardos de los baños del Estadio Nacional.

Una vez dentro, tu comportamiento no puede hacer dudar de algo, ni generar algún tipo de lectura errónea... nada que pueda malinterpretarse. Por lo que la clave es salir victorioso de los siguientes actos:
El encuentro
Hay tres tipos de artefactos con los que el hombre se encuentra: el urinario tipo pera, el clásico W.C en el cubículo y la pared llorona (que es un trozo de muralla "acondicionada" para mearla). Elige sabiamente...
Hay veces que el urinario viene con challas, porque no falta el weón cochino que se saca los pendejos y los deja tirados).
La regla implícita dice si hay alguien y el espacio lo permite, debes dejar un espacio entre él y tú, de caso contrario tu sexualidad será rápidamente cuestionada apenas tu "compañerito" abandone el lugar.

El desprendimiento
(En el WC) si orinas con la puerta cerrada: mamita! Y para que hablar si tienes necesidades más sólidas, simplemente resígnate a que serás motivo de burlas.
(En las peras y en la pared llorona) si te desabrochas el botón del pantalón: mamasón cómodo; si miras para el lado: gay encubierto!, miras dos veces: maricón!! y si observas en dirección sospechosamente baja: homosexual asumido y descarado!!!
Algo no menos importante es el término del acto urinario pues si te sacudes mucho parece que te estás masturbando. Tirar la cadena es otro ritual, hay quienes derechamente no lo hacen y otros inescrupulosos la accionan manualmente. Prefiero usar el codo, el antebrazo o el pie en vez de manosear a esa puta (manija).

La salida
La mayoría prefiere lavarse las manos después de ir al baño, aprendí de una película que también es necesario hacerlo antes, ya que sé que mi virilidad hecha miembro está en condiciones sanitarias aceptables y prefiero no tocarla con mis manos sucias.
Las más usuales refriegas son sólo con agüita, el más pretencioso se pone un poco de jabón (si es que hay) y secarse con el pantalón es lo más común. Para esto último, los más cómodos preferirán usar una toalla de papel o confort y el mariconcito usará la máquina sopladora.
Antes de abandonar el lugar te puedes peinar un poco, mojarte la cara y refrescarse, aunque este proceso no puede durar demasiado pues sólo un mamasán está mucho rato acicalándose en el espejo (y peor si trata de buscar ese escaso trozo de material reflectante que está disperso en la muralla).
Como notarán el factor tiempo es un elemento clave para considerar si la ida al baño puede considerarse exitosa y rutinaria o convertirse en un acto de hedonismo y egolatría... u homosexualidad, según sea el caso.
[El autor de este post espera que esta guía le sirva de referencia para que observe su actuar y corrija o adopte nuevas costumbres que su virilidad le agradecerá]
Ir al baño es la necesidad más básica después de comer. Es un momento de privacidad y confortabilidad más placentero al que se accede todos los días... ahora entiendo al Profesor Rosa cuando decía "sabe Guru Guru me voy dar un gusto, voy a echar la meá". Pero qué pasa cuando ese momento de encuentro entre el hombre y su naturaleza se ve circunstancialmente perturbado y/o invadido?

El más clásico ejemplo de baño público es lo que llamo "El peor baño de Escocia", aquí pertenecen aquellos cubículos que en vez de baño, propiamente tal, sólo tienen algo de meadero colectivo (porque claramente nadie se bañaría allí). Y ahí estás: con las zapatillas casi humedeciendo de tanta agua mezclada con tierra aconchada y pequeñas piedras que hay en el suelo, con una luz intermitente en el techo que le da un efecto discoteque, rodeado de azulejos blancos más rayados que sala de colegio municipal, el lavamanos tira agua para todos lados, obviamente no hay espejo o sólo queda una esquina de él y frente a tí, el único W.C que parece que alguna vez tuvo una puerta. Todas estas señales te indicarán que estás en los hijos bastardos de los baños del Estadio Nacional.

Una vez dentro, tu comportamiento no puede hacer dudar de algo, ni generar algún tipo de lectura errónea... nada que pueda malinterpretarse. Por lo que la clave es salir victorioso de los siguientes actos:
El encuentro
Hay tres tipos de artefactos con los que el hombre se encuentra: el urinario tipo pera, el clásico W.C en el cubículo y la pared llorona (que es un trozo de muralla "acondicionada" para mearla). Elige sabiamente...
Hay veces que el urinario viene con challas, porque no falta el weón cochino que se saca los pendejos y los deja tirados).
La regla implícita dice si hay alguien y el espacio lo permite, debes dejar un espacio entre él y tú, de caso contrario tu sexualidad será rápidamente cuestionada apenas tu "compañerito" abandone el lugar.

El desprendimiento
(En el WC) si orinas con la puerta cerrada: mamita! Y para que hablar si tienes necesidades más sólidas, simplemente resígnate a que serás motivo de burlas.
(En las peras y en la pared llorona) si te desabrochas el botón del pantalón: mamasón cómodo; si miras para el lado: gay encubierto!, miras dos veces: maricón!! y si observas en dirección sospechosamente baja: homosexual asumido y descarado!!!
Algo no menos importante es el término del acto urinario pues si te sacudes mucho parece que te estás masturbando. Tirar la cadena es otro ritual, hay quienes derechamente no lo hacen y otros inescrupulosos la accionan manualmente. Prefiero usar el codo, el antebrazo o el pie en vez de manosear a esa puta (manija).

La salida
La mayoría prefiere lavarse las manos después de ir al baño, aprendí de una película que también es necesario hacerlo antes, ya que sé que mi virilidad hecha miembro está en condiciones sanitarias aceptables y prefiero no tocarla con mis manos sucias.
Las más usuales refriegas son sólo con agüita, el más pretencioso se pone un poco de jabón (si es que hay) y secarse con el pantalón es lo más común. Para esto último, los más cómodos preferirán usar una toalla de papel o confort y el mariconcito usará la máquina sopladora.
Antes de abandonar el lugar te puedes peinar un poco, mojarte la cara y refrescarse, aunque este proceso no puede durar demasiado pues sólo un mamasán está mucho rato acicalándose en el espejo (y peor si trata de buscar ese escaso trozo de material reflectante que está disperso en la muralla).
Como notarán el factor tiempo es un elemento clave para considerar si la ida al baño puede considerarse exitosa y rutinaria o convertirse en un acto de hedonismo y egolatría... u homosexualidad, según sea el caso.
[El autor de este post espera que esta guía le sirva de referencia para que observe su actuar y corrija o adopte nuevas costumbres que su virilidad le agradecerá]
jueves, junio 25, 2009
Cosas que me dan pena....
sábado, junio 06, 2009
Cosas que me dan risa....
El bajón
Es inevitable sentir apetito. Sin embargo, en ciertas situaciones, éste se vuelve un ritual inalienable en diversos panoramas. ¿Habrá alguien que no conozca qué es un bajón? (se excluyen los locales comerciales con ese nombre... pese a que su finalidad es precisamente mitigar ese antojo. Tampoco entra en concurso el, cada vez más en desuso, recaimiento anímico). Para los que no entienden, atención amigo foráneo y/o acéfalo, el famoso bajón consiste en comer algo rápido, a la pasada, cuando se está en otra actividad. Los más clásicos llegan en horarios de trasnoche: generalmente uno está tomando unos tragos con amigos o cuando los efectos alucinógenos van en retirada. En este último caso, el apetito puede ser voraz y parece insasiable.

Ya, ok, gran cosa que la gente coma un completo o un churrasco para afirmar el estómago para que el alcohol no se vaya tan rápido al corriente sanguíneo y bla, bla, bla.
La distinción está entre el bajón establecido (el carrito completero, sopaipillero, entre otros) y el improvisado.

Aquí aparece el chef que todos llevan dentro. Por una parte hay que ingeniárselas sobre qué hacer con lo que hay a mano y lo otro, vencer la incapacidad, la torpeza y el letargo cerebral provocado por el alcohol u otras sustancias. ¿Qué preparar con una cebolla, orégano y un queso rallado? El más pastel se va directo a la cama con hambre, lata y paja, pero los de las maromas gastronómicas van a inventar algo incluso sólo con sal y una caluga Maggi.
Los clásicos ingredientes que usualmente aparecen son verduras, mayonesa, condimentos varios, un par de vienesas y quizás unos panes. Lo más fácil es preparar un sandwich de "algo" (el pan con mayo se lleva el primer lugar), no obstante, las más recordadas degustaciones son las extrañas mezclas que se generan espontáneamente y que en ese momento parecen lo más apetecible del universo.

Tostadas con pebre, mayonesa y pollo en salsa blanca; sopaipillas con pepinillos; cebolla con orégano y queso rallado al hornillo (a la buena fuggaza); huevos con palta; pan con repollo y mayo, entre tantos.
!!Dios salve al bajón artesanal!! que desde su génesis con el "gánesela a la idiotez mental" y juntar lo inmezclable, culmina con la ingesta de ese Frankestein y la satisfacción de ser un McGyver culinario.
Es inevitable sentir apetito. Sin embargo, en ciertas situaciones, éste se vuelve un ritual inalienable en diversos panoramas. ¿Habrá alguien que no conozca qué es un bajón? (se excluyen los locales comerciales con ese nombre... pese a que su finalidad es precisamente mitigar ese antojo. Tampoco entra en concurso el, cada vez más en desuso, recaimiento anímico). Para los que no entienden, atención amigo foráneo y/o acéfalo, el famoso bajón consiste en comer algo rápido, a la pasada, cuando se está en otra actividad. Los más clásicos llegan en horarios de trasnoche: generalmente uno está tomando unos tragos con amigos o cuando los efectos alucinógenos van en retirada. En este último caso, el apetito puede ser voraz y parece insasiable.
Ya, ok, gran cosa que la gente coma un completo o un churrasco para afirmar el estómago para que el alcohol no se vaya tan rápido al corriente sanguíneo y bla, bla, bla.
La distinción está entre el bajón establecido (el carrito completero, sopaipillero, entre otros) y el improvisado.

Aquí aparece el chef que todos llevan dentro. Por una parte hay que ingeniárselas sobre qué hacer con lo que hay a mano y lo otro, vencer la incapacidad, la torpeza y el letargo cerebral provocado por el alcohol u otras sustancias. ¿Qué preparar con una cebolla, orégano y un queso rallado? El más pastel se va directo a la cama con hambre, lata y paja, pero los de las maromas gastronómicas van a inventar algo incluso sólo con sal y una caluga Maggi.
Los clásicos ingredientes que usualmente aparecen son verduras, mayonesa, condimentos varios, un par de vienesas y quizás unos panes. Lo más fácil es preparar un sandwich de "algo" (el pan con mayo se lleva el primer lugar), no obstante, las más recordadas degustaciones son las extrañas mezclas que se generan espontáneamente y que en ese momento parecen lo más apetecible del universo.

Tostadas con pebre, mayonesa y pollo en salsa blanca; sopaipillas con pepinillos; cebolla con orégano y queso rallado al hornillo (a la buena fuggaza); huevos con palta; pan con repollo y mayo, entre tantos.
!!Dios salve al bajón artesanal!! que desde su génesis con el "gánesela a la idiotez mental" y juntar lo inmezclable, culmina con la ingesta de ese Frankestein y la satisfacción de ser un McGyver culinario.
lunes, marzo 09, 2009
Cosas que me dan risa....
El reggaeTON-TO
A propósito del Día Internacional de la Mujer, no quiero pensar cuántas de ellas taquillaron este (y anteriores) fines de semana con este juvenil ritmo. Nada más gratificante y representativo que un "... te voy a secuestrar y shh shh nadie lo sabrá" y tantas otras sandeces que pueblan este particular submundo del reggae-toy. Sin ánimos de ser un protector de mujeres (cosa que disto de ser), me parece anecdótico que quienes son las más fervientes defensoras de su sexo, reivindicadoras de la igualdad de derechos, abogadas de la libertad de concepción, entre otras, sean capaces de devolverse a un punto cero apenas suenan por unos parlantes "hoy es noche de sexo".
WTF... es como si derrepente se pusiera de moda bailar al ritmo de "son demasiado básicos", "cabezas de pelota", "no pueden hacer dos cosas a la vez", y nosotros los pelotudos estuviéramos levantando nuestros brazos y moviendo la pelvis celebrando este hecho.
Como es posible que haya "calado" tan profundo una simplicidad musical tan básica como PUM-TA! (hacer el ejercicio de repetir estas sílabas rítmicamente y voilá... tienes el beat del momento). Dónde están todos esos moralistas que se ruborizaron con el enterrado Axé acusándolo de ser muy provocativo e insinuador? Hoy no puede ser más explícito y directo el contenido.

Antes, digamos, el ritual de dominación/coqueteo tenía un poco (sólo un poco) más de mística. La seducción del baile era algo que había que generar de alguna manera (premeditada o circunstancialmente), pero ahora eso es gratuito, viene de fábrica y basta un par de refriegas mutuas (sobajeo, para que me entienda el lolo de la casa) y listo. Lo peor de todo es que no importa que tan nimia sea la letra o que tan cruda y despectivamente se puedan referir a la mujer en sus líricas, ellas simplemente se vuelven locas con estos sones y pierden su cordura, sus banderas de lucha y, algunas, la virginidad.

Ahora entiendo el porqué a aquellos "antiguos" ritos musicales les llamaban lentos... por que todo tenía su pausa, un constante juego de miradas, de vueltas y manos que bajaban sigilosamente por la espalda.
Bienvenido al siglo XXI, abuelo
A propósito del Día Internacional de la Mujer, no quiero pensar cuántas de ellas taquillaron este (y anteriores) fines de semana con este juvenil ritmo. Nada más gratificante y representativo que un "... te voy a secuestrar y shh shh nadie lo sabrá" y tantas otras sandeces que pueblan este particular submundo del reggae-toy. Sin ánimos de ser un protector de mujeres (cosa que disto de ser), me parece anecdótico que quienes son las más fervientes defensoras de su sexo, reivindicadoras de la igualdad de derechos, abogadas de la libertad de concepción, entre otras, sean capaces de devolverse a un punto cero apenas suenan por unos parlantes "hoy es noche de sexo".
WTF... es como si derrepente se pusiera de moda bailar al ritmo de "son demasiado básicos", "cabezas de pelota", "no pueden hacer dos cosas a la vez", y nosotros los pelotudos estuviéramos levantando nuestros brazos y moviendo la pelvis celebrando este hecho.
Como es posible que haya "calado" tan profundo una simplicidad musical tan básica como PUM-TA! (hacer el ejercicio de repetir estas sílabas rítmicamente y voilá... tienes el beat del momento). Dónde están todos esos moralistas que se ruborizaron con el enterrado Axé acusándolo de ser muy provocativo e insinuador? Hoy no puede ser más explícito y directo el contenido.

Antes, digamos, el ritual de dominación/coqueteo tenía un poco (sólo un poco) más de mística. La seducción del baile era algo que había que generar de alguna manera (premeditada o circunstancialmente), pero ahora eso es gratuito, viene de fábrica y basta un par de refriegas mutuas (sobajeo, para que me entienda el lolo de la casa) y listo. Lo peor de todo es que no importa que tan nimia sea la letra o que tan cruda y despectivamente se puedan referir a la mujer en sus líricas, ellas simplemente se vuelven locas con estos sones y pierden su cordura, sus banderas de lucha y, algunas, la virginidad.

Ahora entiendo el porqué a aquellos "antiguos" ritos musicales les llamaban lentos... por que todo tenía su pausa, un constante juego de miradas, de vueltas y manos que bajaban sigilosamente por la espalda.
Bienvenido al siglo XXI, abuelo
jueves, febrero 05, 2009
Cosas que me dan risa....
La gente en el Metro (primera parte)
Ocupo el Metro, al igual que varios más. Sé que la comodidad, el metro cuadrado (m2) y el oxígeno sin viciar es una cosa que perdimos, sin haber transado, hace un par de años. Lo que me da risa es cómo en vez de poner la otra mejilla, decidimos poner el otro cachete del culo. Ojo, no hablo de conformismo ni resignación, me refiero a un poco de civilidad.
Hay un género que sobresale por sobre el otro en cuanto a su desenvolvimiento en estas cuncunas urbanas y son… a su pesar… las féminas.

En ellas hay una proporcional edad – odiosidad, en ellos, en cambio, lo piruja se desata en cualquier edad. Por lo que entre más “añeja” es peor… las que más me dan risa son esas que esperan agolpadas en la puerta como toros rabiosos esperando que abran el corral para lanzarse en picada en un asiento. “Lo siento abuelos, discapacitados y otros, mi bienestar es lo primero!” Una vez en el trono, lo siguiente es utilizar las gafas de sol: “si su visión no encuentra a alguien que necesite asiento, es porque no existe”. Y es que con lentes oscuros no se les puede aplicar otra famosa contra-técnica (conocida por las más viejitas) “la mirada moralista”, que consiste en que la veterana sucesora/postulante al asiento se coloca frente a su víctima y la mira detenidamente a los ojos para transmitirle mensajes éticos, lástima y un poco de rabia.
Hacerse el dormido y el ronquido artificial son otras artimañas de las que no hablaré porque ya son escuela en nuestra idiosincrasia (palabra que paradójicamente suena a indio-sin-gracia).
Las mujeres siempre se prestan ropa (no, no me refiero al vestir), porque si ven a una embarazada que va de pie, son capaces de ir parar al compadre que está en el otro vagón para darle un asiento. Y aquí me quiero detener… porque extrañamente ha proliferado algo que llamo el “relativismo moral” a la hora de ceder un asiento (que como habrán notado es el tesoro más preciado en un viaje en Metro). Los primeros en levantar sus posaderas cuando hay un prospecto a sentarse son los niños, los pingüinos y los universitarios. Criterio en base a la edad. Ok, pero, entre menos años tenga el individuo es menor su criterio, por lo que los que llevan más años educados (o civilizándose) deberían ser los primeros en tener el Pepe Grillo en sus hombros! Quién debiera tener más nociones sobre la moralidad, el más joven o el más viejo? Ambos deberían salir eyectados de su comodidad en la presencia de un “sentable”, pero el orden debería ser al revés.

Lo que pasa es que mientras más años, más patrañas. Ellos (machos y hembras) ya aprendieron cómo ponerle MUTE a esa vocecita que les dice “do the right thing” o haz lo adecuado. Por su comportamiento los reconocerás… ese tipo o comadre que mira todo el rato por la ventana aunque esté en un túnel, la señora que lleva cuatro cabros chicos sentados cada uno en un silla, el que anda con lentes de sol a las 21:00 hrs, el que va tomando “chela” apoyado en el pasamanos, los que avasallan con todos en su paso para abordar el tren y dicen “oh, pucha que empujan”, en fin, este paseo aún no termina y todavía quedan más especímenes por analizar.
Ocupo el Metro, al igual que varios más. Sé que la comodidad, el metro cuadrado (m2) y el oxígeno sin viciar es una cosa que perdimos, sin haber transado, hace un par de años. Lo que me da risa es cómo en vez de poner la otra mejilla, decidimos poner el otro cachete del culo. Ojo, no hablo de conformismo ni resignación, me refiero a un poco de civilidad.
Hay un género que sobresale por sobre el otro en cuanto a su desenvolvimiento en estas cuncunas urbanas y son… a su pesar… las féminas.

En ellas hay una proporcional edad – odiosidad, en ellos, en cambio, lo piruja se desata en cualquier edad. Por lo que entre más “añeja” es peor… las que más me dan risa son esas que esperan agolpadas en la puerta como toros rabiosos esperando que abran el corral para lanzarse en picada en un asiento. “Lo siento abuelos, discapacitados y otros, mi bienestar es lo primero!” Una vez en el trono, lo siguiente es utilizar las gafas de sol: “si su visión no encuentra a alguien que necesite asiento, es porque no existe”. Y es que con lentes oscuros no se les puede aplicar otra famosa contra-técnica (conocida por las más viejitas) “la mirada moralista”, que consiste en que la veterana sucesora/postulante al asiento se coloca frente a su víctima y la mira detenidamente a los ojos para transmitirle mensajes éticos, lástima y un poco de rabia.
Hacerse el dormido y el ronquido artificial son otras artimañas de las que no hablaré porque ya son escuela en nuestra idiosincrasia (palabra que paradójicamente suena a indio-sin-gracia).
Las mujeres siempre se prestan ropa (no, no me refiero al vestir), porque si ven a una embarazada que va de pie, son capaces de ir parar al compadre que está en el otro vagón para darle un asiento. Y aquí me quiero detener… porque extrañamente ha proliferado algo que llamo el “relativismo moral” a la hora de ceder un asiento (que como habrán notado es el tesoro más preciado en un viaje en Metro). Los primeros en levantar sus posaderas cuando hay un prospecto a sentarse son los niños, los pingüinos y los universitarios. Criterio en base a la edad. Ok, pero, entre menos años tenga el individuo es menor su criterio, por lo que los que llevan más años educados (o civilizándose) deberían ser los primeros en tener el Pepe Grillo en sus hombros! Quién debiera tener más nociones sobre la moralidad, el más joven o el más viejo? Ambos deberían salir eyectados de su comodidad en la presencia de un “sentable”, pero el orden debería ser al revés.

Lo que pasa es que mientras más años, más patrañas. Ellos (machos y hembras) ya aprendieron cómo ponerle MUTE a esa vocecita que les dice “do the right thing” o haz lo adecuado. Por su comportamiento los reconocerás… ese tipo o comadre que mira todo el rato por la ventana aunque esté en un túnel, la señora que lleva cuatro cabros chicos sentados cada uno en un silla, el que anda con lentes de sol a las 21:00 hrs, el que va tomando “chela” apoyado en el pasamanos, los que avasallan con todos en su paso para abordar el tren y dicen “oh, pucha que empujan”, en fin, este paseo aún no termina y todavía quedan más especímenes por analizar.
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